Ejercicio Terapéutico:
El Corazón del
Tratamiento Activo
Moverse forma parte de nuestra capacidad para vivir, entrenar y realizar las actividades que queremos. Cuando aparece una lesión o un problema musculoesquelético, recuperar ese movimiento puede requerir algo más que reducir el dolor.
El ejercicio terapéutico utiliza el movimiento de forma planificada y dosificada para recuperar capacidades que pueden haberse visto afectadas.
En GENUA, el ejercicio terapéutico es una herramienta fundamental dentro del proceso de fisioterapia y readaptación.
¿Qué es el ejercicio terapéutico?
El ejercicio terapéutico consiste en utilizar movimientos y ejercicios seleccionados específicamente con un objetivo clínico.
No significa simplemente “hacer ejercicio”.
Un programa puede buscar mejorar:
- Movilidad.
- Fuerza.
- Resistencia.
- Equilibrio.
- Coordinación.
- Control motor.
- Capacidad para tolerar cargas.
- Potencia.
- Confianza durante el movimiento.
El ejercicio se adapta a la persona, al problema que presenta y al momento concreto del proceso.
¿Por qué no sirve el mismo ejercicio para todos?
Dos personas pueden presentar dolor en la misma zona y necesitar estrategias completamente diferentes.
Sus antecedentes, nivel de actividad, fuerza, movilidad, tolerancia a la carga, objetivos y contexto pueden ser distintos.
Por eso, el ejercicio debería seleccionarse a partir de una evaluación funcional y modificarse según la respuesta de cada persona.
La progresión es parte del tratamiento
Un ejercicio que puede ser adecuado al principio de un proceso puede quedarse corto más adelante.
Por eso, la progresión puede realizarse modificando diferentes variables:
- Carga.
- Volumen.
- Intensidad.
- Velocidad.
- Complejidad.
- Rango de movimiento.
- Tiempo bajo tensión.
- Especificidad del gesto.
El objetivo es que el cuerpo vaya recuperando progresivamente la capacidad necesaria para afrontar sus actividades.
¿Qué ocurre cuando volvemos a entrenar?
La recuperación no termina necesariamente cuando podemos realizar un movimiento básico.
Si una persona quiere volver a correr, saltar, jugar al fútbol, practicar pádel o levantar cargas, tendrá que recuperar capacidades relacionadas con esas demandas.
Ahí comienza a cobrar importancia la readaptación.
El ejercicio terapéutico puede evolucionar progresivamente desde tareas generales hacia movimientos cada vez más específicos.
El ejercicio también educa
Uno de los objetivos de GENUA es que el paciente entienda qué está haciendo y por qué.
Conocer qué capacidad estamos trabajando, cómo progresamos y cómo responde el cuerpo ayuda a que la persona participe activamente en su recuperación.
La fisioterapia no debería generar dependencia permanente del tratamiento pasivo.
Nuestro objetivo es acompañarte mientras recuperas capacidad y confianza para volver a hacer por ti mismo aquello que quieres hacer.
Movimiento, fuerza y confianza
El ejercicio terapéutico puede ser una herramienta para recuperar mucho más que una función física.
También puede ayudar a recuperar confianza en el movimiento.
Por eso, en GENUA utilizamos el ejercicio como parte de un proceso más amplio:
evaluar → intervenir → progresar → reevaluar.
El objetivo final es recuperar capacidad y preparar al cuerpo para las demandas de la vida diaria, el entrenamiento o el deporte.
El ejercicio terapéutico y el entrenamiento de fuerza cuentan con un amplio respaldo en la rehabilitación musculoesquelética.