Rehabilitación y Readaptación Física Contextualizada: Un Enfoque Personalizado

Rehabilitación y Readaptación Física Contextualizada: Un Enfoque Personalizado

No todas las personas necesitan recuperar exactamente lo mismo.

Una persona que quiere volver a caminar sin dolor, alguien que corre tres veces por semana y un futbolista que quiere regresar a competir pueden tener una lesión similar, pero sus necesidades funcionales serán diferentes.

Por eso, la rehabilitación y la readaptación deberían tener en cuenta el contexto de cada persona.

¿Qué significa contextualizar un tratamiento?

Significa entender a la persona más allá del diagnóstico.

Para diseñar un proceso de recuperación necesitamos conocer aspectos como:

  • Qué actividad realiza.
  • Qué nivel físico tiene.
  • Qué quiere conseguir.
  • Qué demandas tiene su deporte o trabajo.
  • Qué antecedentes presenta.
  • Qué capacidades están limitadas.
  • Qué tolerancia tiene actualmente a la carga.

El diagnóstico aporta información importante, pero no cuenta toda la historia.

Una misma lesión puede necesitar diferentes estrategias

Imaginemos dos personas con una lesión similar de rodilla.

Una quiere volver a caminar, subir escaleras y realizar sus actividades cotidianas.

La otra quiere volver a jugar al fútbol.

Ambas necesitarán recuperar determinados elementos, pero la segunda tendrá que afrontar posteriormente mayores demandas de fuerza, potencia, carrera, frenadas, cambios de dirección y acciones específicas del deporte.

El tratamiento debe reflejar esas diferencias.

La progresión también debe adaptarse

La progresión no consiste necesariamente en hacer cada vez más ejercicios.

Consiste en modificar las demandas de manera adecuada.

Podemos progresar mediante:

  • Mayor carga.
  • Mayor rango de movimiento.
  • Más velocidad.
  • Mayor complejidad.
  • Mayor volumen.
  • Menor estabilidad externa.
  • Movimientos más específicos.
  • Mayor exposición a las demandas deportivas.

Cada variable debe introducirse cuando tenga sentido.

Evaluar y reevaluar

La evaluación inicial permite establecer un punto de partida.

Pero el proceso no termina ahí.

La reevaluación nos permite comprobar qué está cambiando y qué necesita seguir trabajando.

En GENUA utilizamos tanto la valoración clínica como herramientas de medición funcional cuando son apropiadas para el caso.

Así podemos combinar información subjetiva y objetiva para orientar las decisiones.

La persona también forma parte del tratamiento

La recuperación no ocurre únicamente dentro de la clínica.

El paciente tiene un papel activo.

Entender qué está pasando, qué objetivos estamos buscando y por qué se realiza cada ejercicio facilita la participación durante el proceso.

Por eso, la educación forma parte de nuestra metodología.

Recuperar según lo que necesitas

Personalizar no significa inventar un tratamiento diferente para cada persona sin criterio.

Significa utilizar principios clínicos y científicos y adaptarlos a las características concretas de cada caso.

En GENUA buscamos que cada proceso tenga sentido para la persona que tenemos delante.

Porque recuperar no significa volver a un estándar.

Significa recuperar las capacidades que necesitas para volver a hacer lo que es importante para ti.