Lesiones musculares: recuperación, tratamiento y vuelta al deporte
¿Qué es una lesión muscular?
Las lesiones musculares son frecuentes tanto en deportistas como en personas físicamente activas.
Pueden aparecer durante una carrera, un sprint, un salto, un cambio de dirección o una contracción muscular intensa.
Entre las localizaciones más habituales encontramos:
- isquiotibiales;
- gemelos;
- cuádriceps;
- aductores;
- musculatura de la pantorrilla.
La gravedad puede variar considerablemente.
Por eso, no todas las lesiones musculares necesitan el mismo tratamiento ni tienen los mismos tiempos de recuperación.
¿Qué síntomas puede producir?
Dependiendo de la lesión, pueden aparecer:
- dolor localizado;
- sensación de tirón;
- pérdida de fuerza;
- molestias al estirar;
- dolor durante la contracción;
- inflamación;
- limitación funcional.
El mecanismo de lesión y la exploración ayudan a orientar el problema.
Cuando está indicado, las pruebas de imagen pueden aportar información adicional.
La ecografía musculoesquelética, por ejemplo, puede utilizarse como herramienta complementaria para valorar y seguir determinadas lesiones musculares.
¿Cuánto tarda en recuperarse?
Esta es una de las preguntas más habituales.
Y la respuesta es: depende.
El tiempo de recuperación puede variar según:
- músculo afectado;
- localización;
- gravedad;
- extensión;
- mecanismo;
- antecedentes;
- deporte;
- demandas deportivas;
- evolución durante la rehabilitación.
Por eso, utilizar únicamente un número de días como criterio de recuperación puede ser demasiado simplista.
¿Qué se hace durante la rehabilitación?
El tratamiento debe progresar.
Al principio puede ser necesario reducir determinadas cargas y controlar los síntomas.
Posteriormente se incrementa progresivamente la exigencia.
El ejercicio puede incluir:
- contracciones musculares;
- ejercicios de fuerza;
- trabajo unilateral;
- ejercicios excéntricos;
- carrera;
- aceleraciones;
- cambios de dirección;
- sprint;
- gestos específicos del deporte.
La rehabilitación de las lesiones musculares debe individualizarse en función del músculo afectado, las características de la lesión y las demandas deportivas. El consenso internacional sobre lesiones de isquiotibiales destaca precisamente la importancia de la progresión del ejercicio, la carrera y el retorno específico al deporte.
¿Cuándo se puede volver a correr?
No debería decidirse únicamente por el número de días transcurridos.
Antes de introducir carrera debemos valorar si la persona puede tolerar la carga necesaria.
La progresión puede comenzar con:
caminar → trotar → correr → acelerar → correr rápido → sprint
No todas las personas necesitan recorrer exactamente las mismas etapas.
¿Y cuándo se puede volver a competir?
Volver a entrenar y volver a competir no son necesariamente lo mismo.
La competición puede exigir:
- máxima velocidad;
- aceleraciones;
- desaceleraciones;
- cambios de dirección;
- contacto;
- fatiga;
- decisiones rápidas.
Por eso, la última parte de la recuperación debe aproximarse progresivamente a las demandas reales.
El error de quedarse sin dolor
Que una persona deje de sentir dolor es una buena señal.
Pero no significa automáticamente que haya recuperado toda la capacidad necesaria.
Puede persistir:
- pérdida de fuerza;
- déficit de capacidad a alta velocidad;
- falta de tolerancia a determinados gestos;
- miedo o inseguridad;
- falta de exposición deportiva.
Por eso, la vuelta al deporte debe basarse en una combinación de información clínica y funcional.
En GENUA
El tratamiento de una lesión muscular combina valoración, control de cargas, ejercicio y progresión hacia las demandas de la actividad.
Cuando es necesario, la ecografía puede utilizarse como herramienta complementaria de seguimiento.
El objetivo final no es simplemente que la lesión deje de doler.
Es recuperar la capacidad necesaria para volver a entrenar y competir con confianza.