Dolor de rodilla: evaluación, ejercicio y recuperación
El dolor de rodilla no siempre significa lo mismo
«Me duele la rodilla» es una frase muy habitual.
Pero no describe un diagnóstico.
La rodilla puede doler por diferentes motivos y en diferentes situaciones.
Puede aparecer:
- al correr;
- al subir o bajar escaleras;
- al ponerse en cuclillas;
- después de estar sentado;
- al saltar;
- durante cambios de dirección;
- después de aumentar la actividad.
Por eso, el primer paso no debería ser buscar «el mejor ejercicio para el dolor de rodilla».
El primer paso es entender qué está ocurriendo.
¿Qué puede causar dolor de rodilla?
Existen muchas situaciones diferentes que pueden provocar dolor.
Entre ellas:
- dolor patelofemoral;
- tendinopatías;
- lesiones meniscales;
- lesiones ligamentosas;
- artrosis;
- lesiones musculares o tendinosas;
- sobrecargas relacionadas con la actividad;
- traumatismos.
Cada una necesita un análisis diferente.
La valoración es el primer paso
Una valoración puede incluir:
- historia del problema;
- actividades que provocan síntomas;
- evolución;
- antecedentes;
- exploración;
- movilidad;
- fuerza;
- pruebas funcionales;
- análisis de las demandas deportivas.
En algunos casos será necesario complementar la valoración con pruebas de imagen o derivación médica.
Pero no toda molestia de rodilla necesita una prueba de imagen.
¿Qué papel tiene el ejercicio?
El ejercicio es una herramienta fundamental en muchos procesos de rehabilitación de rodilla.
Puede utilizarse para trabajar:
- fuerza;
- capacidad muscular;
- control;
- movilidad;
- tolerancia a la carga;
- función.
En el dolor patelofemoral, por ejemplo, una guía de buenas prácticas publicada en 2024 recomienda el ejercicio dirigido a rodilla y/o cadera, acompañado de educación, como intervención principal, adaptando otras estrategias a las características y preferencias de la persona.
En la artrosis de rodilla también existe una amplia base de evidencia a favor del ejercicio como parte del manejo.
¿Qué ejercicios son mejores?
No existe un único ejercicio que sea el mejor para todas las personas.
El ejercicio debe adaptarse a:
- problema;
- capacidad actual;
- síntomas;
- objetivos;
- deporte;
- trabajo;
- preferencias.
En algunos casos utilizaremos ejercicios de fuerza.
En otros, trabajo unilateral, saltos, carrera, movilidad o tareas específicas.
La pregunta no es:
«¿Qué ejercicio sirve para la rodilla?»
La pregunta es:
«¿Qué capacidad necesitamos desarrollar en esta persona?»
¿Hay que dejar de hacer deporte?
No necesariamente.
En muchos casos podemos modificar temporalmente la carga sin eliminar completamente la actividad.
Por ejemplo:
- reducir volumen;
- disminuir intensidad;
- cambiar temporalmente determinados ejercicios;
- modificar frecuencia;
- introducir descansos;
- mantener otras formas de actividad.
La finalidad es conseguir que la persona pueda continuar desarrollando capacidad mientras se controlan los síntomas.
Dolor de rodilla y corredores
En corredores, el dolor de rodilla puede tener un impacto importante porque correr implica repetir miles de ciclos de carga.
Pero correr no debería considerarse automáticamente la causa del problema.
Hay que analizar:
- cuánto se está corriendo;
- cuánto se ha aumentado;
- intensidad;
- recuperación;
- fuerza;
- antecedentes;
- otros entrenamientos.
Por eso, el tratamiento de un corredor debe contemplar tanto la rodilla como el contexto de entrenamiento.
¿Cuándo utilizar mediciones?
En determinados casos puede ser útil cuantificar la fuerza o determinadas capacidades funcionales.
La dinamometría, las plataformas de fuerzas u otras herramientas pueden aportar información adicional cuando existe una pregunta concreta que queremos responder.
Pero no necesitamos medir todo en todas las personas.
Medimos cuando la información puede ayudarnos a tomar una decisión.
En GENUA
El dolor de rodilla es uno de los problemas que abordamos habitualmente en fisioterapia deportiva.
El objetivo es comprender el origen y el comportamiento del problema, recuperar las capacidades necesarias y progresar hacia las actividades que la persona quiere realizar.
No tratamos una rodilla aislada del resto del cuerpo y de la vida de la persona.
Tratamos a una persona que quiere volver a moverse.