Tratamiento conservador de la lesión del LCA: ¿siempre es necesario operar?
¿Una lesión del LCA siempre necesita cirugía?
No necesariamente.
La lesión del ligamento cruzado anterior puede tratarse mediante cirugía o mediante un proceso de rehabilitación no quirúrgica en determinados pacientes.
Esto no significa que una opción sea universalmente mejor que la otra.
La decisión depende de diferentes factores y debe realizarse de forma individualizada.
Entre ellos se encuentran:
- tipo y gravedad de la lesión;
- estabilidad de la rodilla;
- lesiones asociadas;
- edad y nivel de actividad;
- deporte practicado;
- demandas del deporte;
- objetivos personales;
- evolución durante la rehabilitación;
- presencia o ausencia de episodios de inestabilidad.
El consenso internacional sobre el tratamiento de las lesiones del LCA contempla el tratamiento no quirúrgico con rehabilitación progresiva como una opción aceptable en determinados perfiles.
¿Qué significa tratamiento conservador?
Tratamiento conservador no significa «no hacer nada».
De hecho, puede implicar un proceso de rehabilitación estructurado y exigente.
El objetivo es recuperar las capacidades necesarias para que la persona pueda desarrollar su actividad con el mayor nivel de función posible.
El tratamiento puede incluir:
- recuperación de movilidad;
- trabajo de fuerza;
- control neuromuscular;
- equilibrio;
- ejercicios unilaterales;
- carrera;
- saltos;
- cambios de dirección;
- exposición progresiva a las demandas deportivas.
El contenido depende de los objetivos de cada persona.
¿Se puede volver al deporte sin LCA reconstruido?
En algunos casos, sí.
Pero la respuesta depende mucho del deporte y del nivel de exigencia.
No es lo mismo querer caminar, montar en bicicleta o correr en línea recta que practicar un deporte con numerosos cambios de dirección, frenadas, saltos y situaciones de contacto.
Por eso, la decisión debe valorar qué necesita hacer la persona con su rodilla.
En determinados pacientes, una rehabilitación progresiva puede permitir alcanzar un buen nivel funcional.
En otros, la inestabilidad puede persistir y dificultar los objetivos deportivos.
¿Qué ocurre si la rodilla sigue fallando?
Los episodios repetidos de inestabilidad son un factor importante.
Si una persona tiene sensación de que la rodilla «se va» o presenta episodios de fallo durante actividades cotidianas o deportivas, es necesario reevaluar la situación.
Esto puede modificar el planteamiento terapéutico.
El objetivo no es demostrar que se puede evitar una cirugía a cualquier precio.
El objetivo es encontrar el abordaje que mejor se adapte a la situación y a los objetivos de la persona.
El papel de la fuerza
La fuerza es uno de los pilares del tratamiento conservador.
Necesitamos desarrollar la capacidad de producir fuerza y controlar las cargas.
Esto puede implicar trabajar:
- cuádriceps;
- isquiotibiales;
- glúteos;
- musculatura de la pierna;
- ejercicios unilaterales;
- saltos;
- desaceleraciones;
- cambios de dirección.
La progresión dependerá de la respuesta de la persona.
La rehabilitación debe parecerse progresivamente a lo que quieres hacer
Si el objetivo es volver a correr, habrá que correr.
Si el objetivo es volver a jugar al fútbol, en algún momento habrá que trabajar aceleraciones, frenadas, cambios de dirección y situaciones específicas.
La rehabilitación no puede quedarse indefinidamente en ejercicios básicos.
Debe evolucionar.
Recuperar capacidad → aumentar demanda → introducir tareas específicas → readaptar al deporte.
¿Es mejor operar o no operar?
No existe una respuesta universal.
La pregunta adecuada es:
¿Qué opción se adapta mejor a esta persona, a su rodilla y a sus objetivos?
La literatura y los consensos actuales muestran que existen escenarios en los que el tratamiento conservador es razonable y otros en los que la cirugía puede ser considerada especialmente por las demandas deportivas o la inestabilidad persistente.
Por eso, una decisión individual no debería basarse únicamente en el resultado de una resonancia.
En GENUA
En GENUA trabajamos tanto con personas que han sido operadas del LCA como con pacientes que siguen un tratamiento conservador.
El objetivo no es defender una única vía.
Es valorar qué necesita cada persona y trabajar sobre las capacidades que necesita recuperar.
No todas las rodillas necesitan el mismo camino para volver a funcionar.