Rehabilitación después de una cirugía de LCA
La cirugía del LCA es solo el comienzo
Después de una reconstrucción del ligamento cruzado anterior comienza un proceso de rehabilitación que puede prolongarse durante muchos meses.
La cirugía puede solucionar una parte del problema, pero después es necesario recuperar progresivamente:
- movilidad;
- fuerza;
- control;
- capacidad funcional;
- tolerancia a las cargas;
- carrera;
- saltos;
- cambios de dirección;
- habilidades específicas del deporte.
Por eso, operarse no significa estar recuperado.
Primera fase: recuperar movilidad y función
En las primeras etapas suele ser importante recuperar progresivamente la movilidad de la rodilla y controlar síntomas como dolor e inflamación.
También comienza el trabajo muscular.
El objetivo inicial no es realizar ejercicios deportivos.
Es recuperar las capacidades básicas que permitirán avanzar posteriormente.
Segunda fase: recuperar fuerza
La pérdida de fuerza, especialmente del cuádriceps, es frecuente después de la cirugía.
Por eso, el entrenamiento de fuerza ocupa un lugar central en la rehabilitación.
La selección y progresión de ejercicios dependerá de la fase de recuperación, del tipo de cirugía y de las características individuales.
A medida que aumenta la capacidad, las cargas pueden progresar.
Tercera fase: volver a correr
Correr es una capacidad que debe recuperarse progresivamente.
No se trata simplemente de esperar una determinada fecha y empezar a correr.
Antes debemos comprobar que la persona puede tolerar las cargas necesarias.
La transición puede incluir:
- ejercicios de impacto;
- saltos;
- aterrizajes;
- carrera progresiva;
- aceleraciones;
- desaceleraciones.
La carga se incrementa progresivamente en función de la respuesta.
Cuarta fase: readaptar al deporte
Correr no es lo mismo que jugar al fútbol.
Y jugar al fútbol no es lo mismo que jugar al pádel o practicar baloncesto.
Cada deporte tiene unas demandas diferentes.
Por eso, la última parte de la rehabilitación debe aproximarse progresivamente a las situaciones que la persona encontrará cuando vuelva a entrenar.
Puede incluir:
- cambios de dirección;
- frenadas;
- aceleraciones;
- saltos;
- aterrizajes;
- desplazamientos laterales;
- tareas específicas del deporte.
¿Cuándo se puede volver a jugar?
No existe una única fecha que garantice que una persona está preparada.
La decisión debe considerar diferentes variables.
Entre ellas:
- fuerza;
- pruebas funcionales;
- saltos;
- calidad del movimiento;
- síntomas;
- tolerancia a la carga;
- capacidad específica del deporte;
- confianza;
- preparación psicológica.
Las recomendaciones actuales apoyan una rehabilitación basada en criterios y no exclusivamente en el paso del tiempo.
El problema de pensar solo en los meses
Decir «han pasado nueve meses» proporciona información temporal.
Pero no nos dice por sí solo cómo funciona una rodilla.
Dos personas pueden llevar nueve meses desde su cirugía y presentar capacidades completamente diferentes.
Por eso, el tiempo puede ser una referencia, pero debe combinarse con información funcional.
Recuperar no significa solamente que la rodilla esté bien
El objetivo final no es únicamente tener una rodilla sin dolor.
Si el objetivo es volver al deporte, hay que recuperar las capacidades necesarias para practicar ese deporte.
Por eso la rehabilitación debe evolucionar:
rehabilitación → readaptación → reentrenamiento → vuelta progresiva al deporte.
En GENUA
En GENUA trabajamos la rehabilitación del LCA desde una perspectiva progresiva y orientada a la función.
La recuperación de la fuerza, el control del movimiento, la tolerancia a la carga y la exposición progresiva a las demandas deportivas forman parte del proceso.
La vuelta al deporte no debería depender únicamente del calendario.
Debe depender de la capacidad.