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Evaluación Funcional:
Qué, Cómo y Por Qué

No se puede mejorar lo que no se mide. En fisioterapia deportiva y readaptación, este principio no es negociable. La evaluación funcional es el punto de partida real para cualquier proceso de tratamiento, readaptación o entrenamiento personalizado.

En GENUA, no tratamos síntomas: tratamos personas, y para eso necesitamos conocer a fondo cómo se mueve su cuerpo, qué puede hacer y qué no, tanto en calma como bajo esfuerzo. Evaluar bien es decidir mejor.

 

¿Qué es una evaluación funcional?

Es un proceso sistemático donde analizamos la capacidad del cuerpo para moverse, controlar, generar fuerza y tolerar carga. No se trata solo de observar, sino de obtener datos objetivos, medibles y repetibles sobre el estado físico de una persona.

Este tipo de evaluación va más allá del dolor: se centra en entender cómo funciona el cuerpo antes, durante y después de una lesión, o incluso en personas sanas que buscan prevenir recaídas o mejorar su rendimiento.

 

¿Cómo se realiza una evaluación funcional?

En GENUA utilizamos un enfoque mixto que combina:

 

1. Entrevista clínica y antecedentes

Nos interesa saber no solo qué le duele a la persona, sino cómo entrena, qué deporte practica, cuál es su rutina, qué lesiones tuvo, qué busca. Cada cuerpo tiene su historia, y cada historia nos da pistas clave.

 

2. Análisis de movimiento

Evaluamos patrones como sentadillas, zancadas, empujes, tracciones, saltos, aterrizajes y desplazamientos. Buscamos asimetrías, compensaciones, rigideces, fallos de control, etc.

 

3. Medición de fuerza y control neuromuscular

Usamos equipamiento avanzado como dinamómetros, celdas de carga, plataformas de fuerza y test funcionales validados. Medimos:

  • Fuerza isométrica e isocinética
  • Relación entre músculos (agonistas/antagonistas)
  • Índices de simetría entre miembros
  • Capacidad de absorción y generación de fuerza (pliometría)
  • Tiempo de reacción y control

 

4. Tolerancia al esfuerzo y resiliencia física

Algunos tests simulan situaciones reales de entrenamiento o juego: cambios de ritmo, saltos repetidos, desplazamientos laterales, etc. Esto permite ver cómo responde el cuerpo bajo demanda.

 

 

¿Por qué es clave en el proceso de tratamiento?

Porque sin evaluación, se trabaja a ciegas. Estos son algunos beneficios concretos:

  • Diagnóstico funcional preciso: no solo sabemos qué duele, sino por qué duele.
  • Diseño personalizado de tratamiento: no usamos rutinas genéricas. Cada plan nace de lo que encontramos en la evaluación.
  • Monitoreo objetivo del progreso: podemos reevaluar y ver si el paciente realmente está mejorando.
  • Mejora del rendimiento: incluso en personas sin dolor, detectar limitaciones de fuerza o movimiento puede marcar la diferencia en la prevención o en el rendimiento deportivo.
  • Alta segura: solo damos el alta cuando los datos muestran que el cuerpo está listo para volver.

 

Ejemplos reales en GENUA

  • Un futbolista amateur con tres esguinces de tobillo en un año. En la evaluación hallamos un déficit del 28% de fuerza en eversión respecto al lado sano y mala estabilidad en monopodal. Lo que parecía “mala suerte”, era un déficit objetivo.
  • Una corredora con dolor de rodilla al entrenar. La evaluación reveló un control deficiente en la fase de frenado en zancadas y una baja fuerza en glúteo medio. Se intervino con trabajo específico, y no solo desapareció el dolor, sino que mejoró su tiempo en 10k.
  • Un paciente postquirúrgico de LCA sin dolor, dado de alta en otra clínica. En nuestra evaluación tenía un déficit de cuádriceps del 35% en isometría máxima. Evitamos que volviera a jugar con un riesgo altísimo de recaída.

 

Conclusión

En GENUA, la evaluación funcional no es un trámite, es una herramienta clave. Nos permite ver lo que a simple vista no se ve, planificar con lógica, y dar respuestas claras a preguntas complejas. Porque la fisioterapia moderna no se basa solo en intuición, sino en información real y aplicable.