El ejercicio terapéutico no es solo una herramienta dentro del tratamiento de fisioterapia: es el eje central de un abordaje moderno, funcional y duradero. A través del movimiento, la fuerza, la movilidad y la estabilidad, trabajamos para que el paciente no solo se recupere de su lesión, sino que gane capacidad, confianza y control sobre su cuerpo. En GENUA, el ejercicio no es lo último del tratamiento: es el motor que impulsa el cambio desde el primer día.
Se trata de un conjunto de movimientos planificados, dosificados y supervisados con objetivos terapéuticos concretos. No es «hacer ejercicio» por moverse, sino utilizar el movimiento como intervención clínica para tratar el dolor, mejorar la función y ayudar al cuerpo a readaptarse a las demandas que la vida o el deporte imponen.
Se adapta al nivel de cada persona, al momento del proceso en el que se encuentre, y se construye en base a evaluaciones objetivas. Puede incluir desde ejercicios básicos de movilidad articular y control motor, hasta progresiones de fuerza, pliometría o trabajos específicos para volver al deporte.
Porque el ejercicio activa al paciente en su proceso de recuperación. Le devuelve autonomía, le da herramientas para mejorar su estado físico y neuromuscular, y permite cambios estructurales y funcionales reales. Además, a nivel cerebral, el ejercicio tiene un impacto directo en la modulación del dolor, la percepción del movimiento y la mejora de la coordinación.
El tratamiento pasivo (camilla, electroterapia, masajes) puede ser útil en ciertos momentos, pero por sí solo no genera los cambios duraderos que buscamos en una recuperación completa.
En GENUA, no se prescribe un ejercicio al azar. Cada movimiento tiene un objetivo, una razón de ser y una progresión lógica. Evaluamos fuerza, rango articular, control motor, capacidad funcional y tolerancia a la carga. Utilizamos dinamómetros, plataformas de fuerza y tests funcionales para diseñar estrategias de entrenamiento que respeten los tiempos biológicos de recuperación y respondan a los desafíos de cada paciente.
El ejercicio terapéutico no solo apunta a que «no duela», sino a que la persona pueda volver a su vida activa con seguridad. Buscamos devolver al cuerpo la capacidad de tolerar carga, moverse con eficiencia, responder a imprevistos y reducir al máximo la posibilidad de nuevas lesiones. Esta es la diferencia entre «mejorarse» y «volver mejor preparado que antes».
Personas que no podían caminar sin dolor ahora hacen sentadillas. Deportistas que creían que nunca volverían a correr hoy entrenan con confianza. Pacientes postquirúrgicos que se sentían frágiles vuelven a sentirse fuertes. Todo esto se logra con movimiento inteligente, bien dosificado y supervisado por profesionales que saben qué buscar y cómo progresar.
El ejercicio terapéutico es la base del tratamiento activo, y en GENUA lo tomamos con la seriedad y la pasión que merece. Si querés recuperarte de una lesión, fortalecer tu cuerpo o simplemente moverte mejor, te esperamos con una propuesta personalizada, basada en evidencia y con el ejercicio como protagonista. Porque moverse bien es vivir mejor.